Una disciplina científica de reciente creación es la culturomía, que puede definirse como el análisis cuantitativo de  millones de textos, usando herramientas informáticas, con el fin de extraer  información relevante y fiable. Volumen de información y automatización del proceso son las características que distinguen la culturomía de la estrategia tradicional basada en el estudio minucioso de textos seminales. Erez Lieberman Aiden y Jean-Baptiste Michel son los fundadores de esta disciplina, que se aplica en campos donde se utiliza el análisis cuantitativo de textos digitalizados para generar datos empíricos sobre las tendencias históricas, culturales y lingüísticas. Es una nueva manera de reunir información sobre la cultura, más que una nueva forma de pensar acerca de ello o de entenderlo, que son las formas en las que aún siguen confiando las humanidades.

En 2010, con el patrocinio de Google, ambos autores crearon un visor de n-gramas, https://books.google.com/ngrams/, esencialmente una aplicación gráfica que mide, en un período establecido, las veces que aparece de una palabra o frase (en la terminología de la lingüística computacionalo, un n- grama) en el medio centenar de libros que Google ha escaneado hasta ahora. Pruebe la herramienta y comprobará que es lo suficientemente adictiva como para que sea probable que a partir de ahora la utilice de vez en cuando.




Pongamos un ejemplo, introduciendo „Garcia Lorca“ y „Almudena Grandes“ como n-gramas. Observará el gráfico siguiente. Como puede comprobarse, las apariciones del nombre de Almudena Grandes comienza a despuntar a mediados de los 80 -recuérdese que Las edades de Lulú se publica en 1989- y crece constantemente hasta una estabilización y descenso en los últimos años. Resulta llamativo que, en comparación, Almudena Grandes es 7 veces más popular en las publicaciones de los últimos tiempos que Federico García Lorca

El argumento de Michel-Aiden para acometer esta neodisciplina fue que la cultura y los cambios sociales se expresan en las palabras. Es posible, siguiendo esta hipótesis, realizar un estudio riguroso a gran escala de la evolución de la cultura mediante el análisis de la aparición, crecimiento, cambios de uso y declive, en su caso, de las palabras publicadas a lo largo de los siglos.

Schroeder y su equipo presentan esta disciplina dentro de un contexto de exploración de nuevas herramientas que aseguren el carácter científico de la investigación social. Aunque desde hace más de un siglo se asegura dicho carácter, no son pocos los autores que duden de que sea apropiado denominarlas Ciencias Sociales. Sin embargo, la culturomía y otros desarrollos basados en el tratamiento masivo de texto digitalizado proporpionan técnicas de manipulación de los símbolos formares que son representativos de las clases de operaciones comunicativas. Las propiedades de 
replicación, sistematización y conectividad con otras áreas científicas, intrínsecas en la culturomía, son coadyuvantes en la plena „cientificidad“ de las denominadas Ciencias Sociales.

La metodología de la culturomía para el análisis utiliza una unidad denominada n-grama. Un 1-grama, unidad básica, consiste en una secuencia continua de caracteres. En la práctica, n-gramas significa n palabras.  Se calcula la frecuencia dividiendo el número de instancias de un n-grama en un año dado por el número total de palabras en la base de datos para ese año. La base de datos que se utiliza son los libros que Google ha digitalizado, desde el año 1800 hasta ahora, aproximadamente un 5% del total de libros producidos en este período, pero que supone una muestra suficientemente significativa, relevante y confiable desde el punto de vista estadístico.

La culturomía también puede usarse de forma cuantitativa para analizar fenómenos socioeconómicos que, por su misma naturaleza, son difíciles de medir. En este caso, la estrategia es usar las frecuencias de aparición de ciertas palabras como indicadores de los fenómenos sociológicos que se quiere medir, de forma que las palabras se usan como medida de la realidad social. Hay dos factores básicos que contribuyen a establecer esta relación: primero, el cambio cultural, ligado a ideas y conceptos que pueden ser analizados. El segundo factor es el cambio lingüístico, que afecta a las palabras utilizadas en las ideas y conceptos. Un ejemplo puede darnos idea del potencial de este tipo de análisis:


En el gráfico se observa que el concepto „violencia de género“ es de reciente aparición, probablemente relacionado con las iniciativas políticas para la discriminación positiva de la mujer. Por otro lado, puede sorprender que en la producción bibliográfica el término „paro“  tenga un declive a partir de los años 80, pero una perspectiva histórico-económica nos ayudaría a percibir la crisis económica de los 70, „la crisis del petróleo“, tuvo mayor incidencia social que la crisis económica actual vivida en la mayoria de los países desarrollados. Finalmente, resulta significativo que la corrupción sea un tema más relevante que el paro en las publicaciones. Incidentalmente, el súbito crecimiento a partir de los años 90 puede estar ligado con persistentes escándalos de corrupción en las esferas políticas, especialmente en España.

El análisis de libros digitales permite estudiar la difusión de las teorías científicas, cómo las ideas evolucionan a lo largo del tiempo y la incidencia de las formas de pensamiento en la sociedad. Más aún, permite estudiar los cambios en las ideas políticas y en el clima de opinión, incluso relacionarlo con las transformaciones en las instituciones políticas y sociales. En un trabajo reciente, Klaas Willems ha demostrado la influencia de la ideología nazi en la producción textual de los libros alemanes en los años 30 del siglo XX. Para ello, utilizó 50 términos significativos extraidos del vocabulario del III Reich que forman parte del „Kulturbode“ nacionalsocialista.

También se puede analizar el tono de las publicaciones, los sentimientos y el dramatismo en las expresiones culturales de la sociedad. Una aplicación específica apoyada en la culturomía es Culturomics 2.0, un desarrollo de Kalev H. Leetaru que demuestra cómo los textos son indicadores estadísticos de la inestabilidad social y el descontento de la población,  que pueden anticipar cambios legislativos, conflictos sociales o transformaciones institucionales. Leetaru trabaja con dos técnicas: primero, la asociación de valores positivos o negativos a las palabras de un diccionario contruido con una idea. Esta asociación permite dar un valor de densidad de los textos. Segundo, se determina la geocodificación de las palabras claves, para extrapolar las menciones significativas a un ámbito socio-geográfico.

La culturomía se inicia con buen pie pero su bondad no está exenta de contoversia, especialmente entre los investigadores de las ciencias sociales. Llevará tiempo acotar los ámbitos de aplicación, mejorar los procedimientos para garantizar la fiabilidad y establecer puentes con otras disciplinas que ayuden a definir claramente el contexto de sus resultados. Por ahora, se alzan voces para oponerse a esta disciplina, al menos a título personal.

No hay sólo un tipo de historia o, más ampliamente, no hay un sólo tipo de humanidades como los autores de la Culturomía parecen pensar. No todo el mundo rastrealas ideas a través del tiempo. Algunos de nosotros miramos a las personas que tenían esas ideas y los lugares donde vivían y trabajaban, y la gente que conocían, y la forma en que vivían. Todo esto no se puede encontrar en los libros, sino que debe rastrearse a partir de otros medios materiales, manuscritos y otras variantes de publicaciones. Aunque las personas culturómicas están seguras de que pueden aplicar sus métodos a los manuscritos y a los mapas, yo no voy a esperar a que esa posibilidad. (A. Guerrini)

En favor del trabajo pionero de Michel y Aiden se constata el apoyo explícito de muchos científicos. Aún más, siguiendo su estela y un enfoque evolucionista, el equipo encabezado por Pedro C. Marijuán ha propuesto el término Scientomics, análogo a culturomics, para una nueva disciplina que ayude a comprender y dar sentido a los procesos históricos de la ciencia, y al conocimiento humano en acción.
 
Referencias

Anita Guerrini (2011). “Analyzing culture with Google Books: is it a social science?” http://www.psmag.com/media/culturomics-an-idea-whose-time-has-come-34742/, acceso 24.03.2014
Kalev H. Leetaru, (2011) “Culturomics 2.0: Forecasting large–scale human behavior using global news media tone in time and space”, First Monday, 16, Número 9
Jean-Baptiste Michel et al. (2010) “Quantitative Analysis of Culture Using Millions of Digitized Books”, Science, 331, pag. 176-182
Raquel del Moral, Jorge Navarro y Pedro C. Marijuán  /2014) “New Times and New Challenges for Information Science:  From Cellular Systems to Human Societies ” Information, 5, pag. 101-119
Ralph Schroeder, Eric Meyer y Linner Taylor (2013) “Big data and the uses and disadvantages of  scientificity for Social Research”. Lectures notes. Universidad de Oxford
Klaas Willems  (2013) “Culturomics and the representation of the language of  the Third Reich in digitized books ”   Interdisciplinary Journal for Germanic Linguistics and  Semiotic Analysis

CUERPO DE AMOR, MORTAL Y ROSA

Los elogios hacia la obra de Carlos Marzal, especialmente hacia su obra poética, no han cesado desde que publicase su primer poemario El último de la fiesta en 1987.  La misma editorial, Renacimiento, le publicó el segundo La vida de frontera antes de gobernar su rumbo con editoriales de mayor renombre y comenzar a saborear las mieles del éxito.  Con Metales pesados (2001) obtuvo  el Premio Nacional de la Crítica y el Nacional de Poesía. Al siguiente año, y con Fuera de mí, ganó el Premio Internacional de Poesía de la  Fundación Loewe.

Carlos Marzal nació en Valencia en 1961. Estudió Filología Hispánica  y se dedicó a la poesía de lleno desde el primer momento, aunque también ha sido codirector de Quites, revista de literatura y toros, ha publicado novelas de éxito y es articulista frecuente en diversos periódicos. Sus primeros pasos le dieron a conocer como adepto aventajado del movimiento poético representativo de los 80 conocido como „poesia de la experiencia“, una poesia construida sobre el „deliberado desequilibrio entre experiencia e idea“; una poesia que se manifiesta como experiencia de la que algunas ideas pueden abstraerse como un proceso de racionalización. Como poeta de la experiencia ha sido reconocido frecuentemente, un calificativo del que participa en la medida que sirve para ponerle en primera plana, pero con el que no identifica plenamente su poesia.


La experiencia, para mí, constituye el entero patrimonio físico y espiritual de la vida del hombre. Tan perteneciente a la experiencia es el universo cultural, como los acontecimientos biográficos. Tan propio de la intimidad es lo soñado como lo acontecido dentro de los límites de la cotidianeidad. El lenguaje no existe sino como la experiencia que cada cual posee del lenguaje en abstracto y de su uso en concreto. El fenómeno religioso, el psiquedélico, el místico son partes de un todo que podemos denominar con la palabra experiencia, que alude a los intereses del hombre en todos los ámbitos.

"Carlos Marzal es el que con más rigor maneja el sonido del verso y el ritmo del poema, aun en su etapa más canalla. Uno suele nacer a la literatura con ciertos poemas, con ciertos autores, y yo nací también en la voz descreída, burlona y pasota de la poética de “Las buenas intenciones”, del ponerse poeta algunas tardes del joven Marzal. Aquel joven, como dijo, en el que no me reconozco en los poemas. La vida de la frontera (1991) y Los países nocturnos (1996) continuaron un camino de madurez poética, de madurez personal, que fue dejando atrás las bromas y la noche para celebrar una existencia a brechas pesimista y para honrar la contemplación. Metales pesados (2001) culminó la trayectoria con el Premio Nacional de Poesía con una entonación existencialista que había mutado la voz paródica del malditismo por una introspección exacerbada de versos antológicos, que propició el canto de plenitud de una poesía ya burguesa, de casas de verano y regocijos hímnicos de uvas y banquetes que vendría en Fuera de mí (2004) y en los recientes Ánima mía o Los otros de uno mismo (2009)“.  (Sanchís Amat)

En la evolución evidente del poeta se mantiene constante algunas de sus características, como el barroquismo estilístico, un cierto arcaismo heredero de la tradición poética del siglo de oro, musicalidad y ritmo forzado para compactar en versos sus ideas y la fuerza de sus poemas . Quizá sea en los poemas temáticamente centrados en la flor donde se destaque con claridad el perfil poético de Carlos Marzal. Uno de sus poemas más conocidos, El juego de la rosa. enlaza con la „tradición clásica mediante el empleo renovado de la metáfora de la rosa. El poema establece el punto de vista del autor de la relación entre las palabras y las cosas. Constituye, sin pretenderlo explícitamente, una de las más inspiradas, intensas e interesantes poéticas de Carlos Marzal“

Hay una rosa escrita en esta página,
y vive aquí, carnal pero intangible.
Es la rosa más pura, de la que otros han dicho
que es todas las rosas. Tiene un cuerpo
de amor, mortal y rosa, y su perfume
arde en la sinrazón de esta alta noche.
Es la cúbica rosa de los sueños,
la rosa del otoño de las rosas.
(leer poema completo)

Las apelaciones sensoriales se imbrica en el juego de ideas, con cierto regusto a las formulaciones  del siglo de oro hispánico, junto a la polisemia y multiplicidad de usos de la palabra rosa. Hay quien critica la falta de fluidez en el discurso poético, pero es innegable la fuerza de sus versos. Por ejemplo en su poema Aquel pétalo:


En el jardín de invierno
su aura inhóspita,
sin otro relator que esta mirada,
sin más cantor que mi sorpresa muda,
he visto desasirse
de su rama aterida,
caer desde el confín
de su corola exhausta,
al demorado pétalo de otoño.
A contrasol,
translúcido en el aire que lo acoge,
a contraluz,
ardiendo del fulgor en donde habita,
su palidez sin savia ha levitado
un instante en la ruta hacia su nada:
vi la inmóvil centella en su declive.
(leer poema completo)

El acomodamiento forzado y arcaico de la primera parte, con un hálito decaido y de resonancias becquerianas, se vivifica con la riqueza y pujanza del resto del poema, como en los versos "ardiendo del fulgor en donde habita, / su palidez sin savia ha levitado / un instante en la ruta hacia su nada“ que contrasta vida y muerte con riqueza de matices descriptivos, en pocos versos, a la vez que muestra en pocas palabras el microcosmos reducido de un pétalo, tomando como  referencias la luz y la vida que se extingue en él: contrasol, translúcido, contraluz, fulgor, palidez, sin savia, nada, centella, declive.

Hoy estoy convencido de que con casi cualquier poética –casi, para no resultar maximalista– se puede hacer buena poesía, o, lo que es lo mismo, estoy convencido de que las poéticas, que sirven para poco, no representan maneras enfrentadas de entender la poesía, sino sendas distintas para llegar a un mismo centro: el de la emoción estética.

Flores para vosotros es otro poema de esa larga serie temática que aflora de vez en cuando en Carlos Marzal. Pertenece a uno de sus poemarios más recientes: Fuera de mí

Para que no las marchitáseis nunca,
para que no pudieran corromperse,
para que en su entelequia no caduquen,
no las he puesto aquí,
sino más dentro.

He cogido las flores sin cogerlas,
para que se conserven en nostalgia,
para que por deseo se emancipen.

Ni siquiera son flores lo que os traigo.
son la flor de la flor, su maravilla.
su despacioso reventar
comprimido en un soplo de pujanza.
(leer poema completo) 
 
Del poema, dice Díaz de Castro: "Necesariamente la voz que sostiene toda esta poesía ha ido también  modificando sus registros, revisándose a sí misma, adquiriendo mayor espacio  para la libertad imaginativa y, al mismo tiempo, revistiéndose de complejidad  de sentidos, de acuñaciones paradójicas, de difíciles equilibrios conceptuales,  habida cuenta de la convicción de fondo de la que sigue partiendo la poesía  de Marzal . Se señala en la primera estrofa la conciencia de la caducidad de la que parte la invención de estas flores inmateriales, y por ello inmarcesibles, a salvo de la corrupción y de la caducidad. Carlos Marzal lleva su sentido hacia la paradójica inmaterialidad de unas flores de intensa sensorialidad imaginaria que son la esencia poética de unas flores ideales que constituyen, de acuerdo con esta lógica interna, la esencia a su vez de un deseo de compartir la momentánea plenitud de este espacio material: lo que significa la culminación del sentido en el cierre del poema, es la voluntad de ofrecer un mensaje de alegría, la disposición a saltar por encima de la contingencia, al menos poéticamente, para darle la espalda a cuanto acecha al correr de los tiempos“

La poesia se escribe cuando quiere ella misma, cuando adviene, mientras que la novela es un trabajo constante, un asunto de remeros. La novela hay que forzarla, mientras que la poesia no se deja forzar. Paradójicamente, yo sólo me siento escritor en el terreno de la novela. Cuando escribo poesia me limito a ejercer de escriba obediente.

De igual manera que no hay verdaderos escritores sin que existan auténticos lectores, no hay lector que no manifieste un escritor, en ejercicio o en ciernes, en obra o en ausencia, en marcha o en silencio. O dicho de otro modo, todos somos escritores secretos, según para quién y según cómo. Lo que ocurre es que algunos somos más o menos secretos que los demás.

La flor como paradigma de la poética de Carlos Marzal destaca en un poema de corto desarrollo pero de una intensidad encomiable en el desarrollo de la imagen de supervivencia casi sobrenatural de la humilde buganvilla en el tórrido verano. Escribe Carlos Marzal en Extraña forma de vida :

Bajo el yunque de fuego
que el sol de agosto enciende
en el muro encalado, se derriten los pétalos
de una sedienta buganvilia grana.

Qué extraña esta belleza moribunda,
esta desaforada desnudez grandiosa,
esta sílaba escueta del milagro.

El corto poema muestra la habilidad de Carlos Marzal para generar emociones con la mezcla dosificada de recursos poéticos. La metáfora de una pared como yunque de fuego, las expresiones de calor extremo (yunque, fuego, sol, derretir, sed) se asocian para generar la imagen de esfuerzo extremo de supervivencia que la desprotegida buganvilla ejerce en un medio totalmente inhóspito. La ideal conclusiva parecería redundante si no condujese a la insuperable visión de la buganvilia en el último verso como una síiaba escueta del milagro.


Para ser escritor, es decir, para disponer de una obsesión, de una chifladura del gusto, hace falta ser, en cierta medida, un optimista. Al menos, un optimista práctico. Porque la acción, de cualquier género, requiere su brizna de fe. Los que no actúan son los absolutos desencantados, los negadores absolutos. La acción constituye siempre una manera de afirmar. Las conciencias más críticas de lo aconsejable para consigo mismas terminan por no poder obrar, por no saber hacerlo. De manera que, en mi particular modo de entender la inclinación lectora, considero esta actitud como el primer paso de la escritura.


Referencias

Francisco Diaz de Castro. Poesía y poética de Carlos Marzal.  Edicions UNIB Universitat de Illes Balears (2009)

Marta B. Ferrari Vivir con las palabras: poesia y pensamiento de Carlos Marzal 2010

Victor Manuel Sanchís Amat. Carlos Marzal y los arañazos de felicidad.  

Colectivo Addison de Witt. Anima mía de Carlos Marzal.
 
Carlos Marzal. Poética y Poesís. Fundación Juan March

M.A. Rubio Sánchez y E. Fernández Robledo. Conceptismo, el tiempo y la otredad como alma de creación en Ánima mía de Carlos Marzal. Cartaphilus 5 (2009), 152-166 

28 Febrero

JESÚS FERRERO

 Y al principio fue Bélver Yin...

 
La figura literaria de Jesús Ferrero se agranda año tras año; tras más de cuarenta de profesión puede ejercer, con todo derecho, el magisterio literario que muchos le reclaman y que su reticencia a la exposición pública le impulsa a limitarlo a un círculo cercano. Sin embargo, es uno de los autores de más influencia en la literatura española contemporánea.
 
Una "Carta abierta a Jesús Ferrero" publicada hace unos años con un toque peyorativo hacia el autor por motivos estrictamente editoriales, debido a la publicación homónima de un título perteneciente a la producción mexicana, puede servir de punto de partida para comprender el alcance de la obra de Jesús Ferrero. En dicha carta se puede leer:
 
Este caso es un buen ejemplo de los extremos a los que ha llegado el aislamiento cultural entre los países de habla hispana. En ambos lados del Atlántico, algunos escritores, críticos y editores con interés por ver mas allá de nuestras narices hemos luchado desde hace tiempo contra esta tendencia autista de nuestras culturas nacionales. Pero por desgracia, la gente que más interesada debería estar en favorecer el intercambio cultural en el mundo iberoamericano tiende a enterrar la cabeza en el suelo para no ver nada de lo que sucede fuera de su país. Tengo la fortuna de ser un escritor muy leído y comentado en el país de lengua española con mayor número de habitantes. Supongo que Ferrero no hubiera publicado un libro con ese título si hubiera conocido la existencia del mío. Pero ni él ni su agente, Carmen Balcells, tuvieron la curiosidad de asomarse al internet para conocer los títulos de las novelas publicadas recientemente en el patio del vecino
 
Al contrario de lo expuesto por el autor mexicano, y con el que se puede coincidir en los trazos gruesos que dibuja un escenario de aislamiento cultural, de distintas literaturas con el mismo idioma, Jesús Ferrero aportó una voz diferente y renovadora con su Bélver Hill, por su capacidad de sortear el aislacionismo cultural que pesaba sobre la narrativa española de su tiempo.
 
Eso salió por mi condición de extranjero, como hijo de emigrantes españoles; que nunca acabamos de tener una patria, y no se sabe si eso es una bendición o una maldición. El hecho de que me había educado en Francia, al menos parcialmente, que había comprendido el nouveau roman y el estructuralismo, cosa que mis compatriotas no habían entendido, y que me había acercado con cierta profundidad a otras literaturas; todo eso cayó sobre mi y dio origen a la novela; hasta ese momento me había resignado a ser un poeta porque creía capaz de sostener una narración de largo aliento
 
postimg  postimg postimg
Ambientada en la China de los años 30, refinada y sensual, la novela es la historia de Bélver Yin - el Hermano Femenino- y Nitya Yan - La Hermana Masculina-. Belver Yin son dos mellizos sietemesinos. Desde muy pequeños se han necesitado y complementado el uno al otro, como el Yin y el Yan. Como dos miembros de un mismo cuerpo, por lazos indisolubles, cara y cruz de un único ser y símbolo sagrado de la unidad. El padre de Nitya, comerciante de opio, la da en matrimonio a un europeo y Belver va con ella como aprendiz en la empresa de su cuñado. Cuando Nitya descubre que su marido tiene una aventura con un hombre, lo abandona, y huye junto a Belver a Shangai. En Shangai empieza una nueva vida para los dos, al meterse en una secta llamada Nenúfar Blanco, que está en contra de todo lo europeo y extranjero.
 
"Con esta novela, cargada de sutileza y de un toque minimalista, Ferrero comenzó una trayectoria novelística caracterizada por lo arriesgado de sus propuestas y un constante cambio en el fondo y la forma con cada nueva entrega. Las relaciones incestuosas, los contactos homosexuales, el travestismo confieren el ruido de fondo a un texto que va más allá de una moralizante fábula oriental. Es una historia trágica bañada por lo exótico de las descripciones sobre un universo, que acaba transformándose en un infierno para todos los seres que pueblan estas líneas."  (Gorka Elkoreka)
 
Durante la transición y primeros años de la democracia, la novela española vivió una larga etapa de atonía y desconcierto. En este contexto de incertidumbre y desánimo la primera novela de  Jesús Ferrero fue recibida como un libro rupturista que abría nuevos caminos y señalaba a un escritor versátil, tanto en los asuntos como en los procedimientos formales. Durante los años 60 y primera mitad de los 70 la novela española, limitados los recursos temáticos por el control de la censura, incorporaba los avances formales y cambios habidos en las literaturas extranjeras desde los años 20. Se desarrollaba un tipo de alta literatura para entendidos e intelectuales. La muerte de Franco y la instauración de la democracia en España arrinconan la tendencia hacia una narrativa experimental y especializada y se recupera lo que se consideraba literatura popular: novela negra, rosa o de aventuras, además de la novela histórica o de memorias que los tiempos políticos marcaban como necesarios para la recuperación de la memoria histórica.
 
La novela está dividida en infinidad de capítulos breves como si fuesen instantáneas que resumen un hecho.   En aquella época tendía al minimalismo. Me gusta un sistema secuencial, cortante y significativo. Cuando se publicó el libro, se estaban haciendo novelas de monólogos interiores, sin capítulos... Eran novelas magma. La viscosidad es lo que mejor las definía y eso no implica que fuesen malas. A mí me apetecía dar cortes y afirmarme en una narración de línea más clara, más nítida.
 
"Bélver Yin era un libro radicalmente distinto en su luminosidad nítida y en su lírica concepción. Nada que ver con la dialéctica franquismo/antifranquismo o con la puritana y parca rigidez que constreñía las tediosas polémicas pretendidamente progresistas en una España tan apartada durante tantos años de su contexto europeo como alejada del ámbito enriquecedor de su propio idioma que suponía el lenguaje renovador y rupturista de la gran literatura hispanoamericana" (Angel Rodríguez Abad)
 
Salió porque salió, al margen de presupuestos de ningún tipo. Con la primera novela, lo que quieres es saber si eres capaz de contar una historia. Si hubo rupturas fue de forma natural; creo que fue una ruptura en la mirada, respecto a la interioridad misma de los personales. Había en Bélver Yin una especie de objetividad idealista en el trato de los personajes; en ese narrador que se implicaba mucho y que a la vez era cada vez más distante; en esas actitudes, a veces hiperrealista y a veces tremendamente fantástica, pero que te apartaba completamente de lo que se solía hacer en España. Una novela plenamente lírica en muchos aspectos, y en otros tremendamente deudor del cine, del expresionismo alemán, el más luminoso, que pudo sorprender. Lo que más sorprendió fue el tratamiento moral de los personajes, el que apareciera una sexualidad sin culpa, que los personajes masculinos y femeninos aparecieran muy nivelados. Esto me salia porque si, sin un planteamiento moral a priori. La moral de un texto la crea el propio texto.
 
Para mí es literatura todo texto que obliga a intervenir al lector. Los vacíos que debe llenar el lector tienen que ser estratégicos, y además, la narración necesita de un tempo, una cadencia, un suspense y hasta una intriga para que esa experiencia del lector haya servido para algo, no sea simplemente un entretenimiento, una lectura sin más. postimg
 
La novela pasaba desapercibida, hasta que salió la crítica de Rafael Conte ( la calificó como "la primera novela más sorprendente, espléndida y fascinante de los últimos lustros de la literatura española"). Funcionaba un poco como en la sombra. La gente se habia identificado mucho con la novela. Era una novela ideal para que uno se la dedicara a su novia. Era lo suficientemente excitante y tentadora para que incluso incitase a hacer cosas que no se habian hecho nunca. Eso es también literatura. También la literatura despliega un nuevo modo de ser un nuevas costumbres sociales y sexuales. La literatura las suele adelantar antes de que aparezcan como plenamente sociales. Yo de hecho no tenía la culpa.
 

 

Fuentes principales:

Jesús Ferrero en conversación con Santos Sanz Villanueva - Fundación Juan March (2010)

La edad de oro - RTVE (1985)

Eros y Gnosis: La dimensión simbólica en la narrativa de Jesús Ferrero - Angel Rodríguez Abad (Revista Hispano Cubana nº 10)

Parece una novela más maligna con el tiempo - Gorka Elorrieta

Aproximación a Bélver Yin de Jesús Ferrero - Ramon Pedregal Casanova (Crítica Literaria Marxista)

Carta abierta a Jesús Ferrero - Enrique Serna Nov. 2005

 

21 Febrero

TOM WOLFE

La publicación de su última novela Bloody Miami, ha devuelto a la palestra a Tom Wolfe, escritor norteamericano reconocido por su aportación al periodismo, también en el plano de las ideas. Su antología “Nuevo Periodismo” publicada en el año 1973, fue el punto de partido para la discusión sobre el papel del periodista en la sociedad actual y, sobre todo, para la concreción literaria de su rol en un nuevo género, a medias entre el simple reportaje y la novela.
 
Tras sus estudios universitarios, incluido un doctorado en Estudios Americanos por la Universidad de Yale, se dedicó de pleno al periodismo cuando su práctica en un diario pequeño le cautivó. “Todas las personas en este país que empezaban en la universidad con la intención de ser un escritor serio, la novela es la única meta. Era la cosa más seria, el logro más codiciado. Pero, para mí, en un momento determinado el periodismo se convirtió en algo muy interesante y me dediqué a eso”. Entre 1959 y 1962, trabajó en The Washington Post como cronista de la ciudad. Siguió escribiendo como freelance para la revista Esquire y fue creando en ese tiempo su estilo propio, que terminó siendo el paradigma del Nuevo Periodismo, básicamente la escritura de reportajes periodísticos con estilo literario novedoso.
 
Los vaivenes de la fortuna y los cambios sociales y tecnológicos ha hecho que la redacción de noticias se haya convertido ‘de facto en la literatura de nuestro tiempo’, que es utilizada tanto para proporcionar información al público, como para su entretenimiento. Este fue el punto de partida de Wolfe junto con otros escritores como Truman Capote, probablemente el precursor del nuevo género, para fomentar una vía intermedia entre ficción y periodismo, con límites difusos entre el informe documental y el concepto moderno de narrativa, cuyo amplio espectro trata de reflejar la realidad cambiante que el espectro de narrativas que surgen de la combinación de las manifestaciones de la conciencia y la experiencia fenomenológica.
 
La antología de Wolfe “El nuevo periodismo” dio un vocabulario a los métodos y técnicas practicadas por los escritores de la nueva forma literaria. La definición de Wolfe actuó como punto de partida para escritores como James Murphy, John Hollowell, Ronald Weber y Norman Sims, que la ampliaron y la modificaron, si bien manteniéndola dentro de los confines de los principales presupuestos de Wolfe acerca del estilo, la metodología y el potencial de la nueva forma.
 
Además, con la propuesta de escribir “literatura” como forma opuesta al mero informe periodístico Tom Wolfe podía experimentar la satisfacción y orgullo de una misión considerada de mayor nivel y más noble. Mientras que la misión del periodismo convencional era fundamentalmente informar y permitir el juicio objetivo mediante la aportación de un rango específico de datos, a menudo inexactos e incompletos, Wolfe se interesaba en establecer una interpretación de la verdad en sentido amplio, ejerciendo un tipo de reportaje imaginativo.
 
La renovación periodística del Nuevo Periodismo se sustentó en dos bases claves. La primera de ellas es la dimensión estética que bebe de las técnicas narrativas de ficción, entroncadas con el realismo. Los recursos más efectivos en la escritura del Nuevo Periodismo son la reconstrucción escena por escena de la historia, con descripciones muy detalladas, en contraste con una narración conclusiva que resalta la parte final; el uso de extensos diálogos de gran realismo, que proporcionan múltiples puntos de vista y no solo el del autor; y el dibujo del estilo de vida de los personajes incluyendo incluso símbolos no verbales y el uso de lenguaje urbano.
 
La segunda base del Nuevo Periodismo es la dimensión investigadora, en la que el periodista trata de manejar la mayor información posible, salir a la calle y procurar estar en el lugar de los hecho, en los que se aplican criterios de precisión, verificación y objetividad. Recuérdese que Truman Capote escribió en 1966 A sangre fría, su trabajo más celebrado, una non-fiction-novel publicada tras 5 años de intensa investigación. En la preparación de sus trabajos acumuló Tom Wolfe, durante años, notas, bocetos y borradores, cuadernos llenos de entrevistas y gran parte de su correspondencia, unas diez mil cartas desde 1955 hasta la actualidad, que permiten documentar exhaustivamente cómo evolucionó el escritor y, sobre todo, las innovaciones que Tom Wolfe desarrolló en la metodología del Nuevo Periodismo.
 
La Biblioteca Pública de Nueva York (NYPL), adquirió a finales de 2013 los archivos de Tom Wolfe, que pasa a formar parte del rico fondo literario de la Biblioteca. De esta forma, se «proporcionará una ventana a través de la que acercarse a los estudios más amplios de la literatura, el periodismo, la cultura, la política y la vida en la ciudad de Nueva York» según el director de la biblioteca. 
 
El legado contiene también dos borradores originales de La hoguera de las vanidades, su primera novela (1987). Tom Wolfe, es el autor de cuatro novelas entroncadas con el realismo dickensiano que retratan a los Estados Unidos en toda su magnitud, dando importancia al entorno social de sus personajes como medio para explicar sus ideas y conductas, explorando los temas de sexo, género raza, inmigración, dinero e tendencias ideológicas como elementos que actúan de forma contradictoria a la vez de divisores e integradores de la sociedad estadounidense.
 
A La hoguera de las vanidades siguió Todo un hombre (1998), Soy Charlotte Simmons (2004) y ahora, Bloody Miami (2013). De Tom Wolfe se dice que es “uno de los escritores más notables de la América de la posguerra por su estilo único e innovador, así como sus observaciones perspicaces y agudas”.
 
El protagonista en La hoguera de las vanidades es un asesor financiero, una estrella entre sus colegas de una firma de brokers, que se ve sometido dificultades jurídicas, matrimoniales y económicas cuando se pierde por las calles del Bronx neoyorquino. La desorientación se produce cuando se desplaza con su amante, recién llegada de fuera, hacia su lugar de encuentro privado. La narración le da pie para describir Nueva York, con todos sus esplendores y todas sus miserias.
 
Charlie Croker, en Todo un hombre, es el dueño de un imperio inmobiliario de Atlanta, que solicitó un crédito bancario que no logra pagar. Acosado por la entidad bancaria, Croker, que sufre el acecho de la vejez a sus 60 años, recorre un largo calvario en el que le acompañan el abogado negro Roger White II y el joven Conrad Hensle, uno de sus empleados. La extensa novela da lugar a una cruel y feroz crítica al poder establecido y a la arrogancia de la riqueza.
 
Con Soy Charlotte Simmons, Wolfe aborda el mundo de las universidades de élite. Charlotte Simmons, una brillante estudiante de pueblo, obtiene una beca para estudiar en la prestigiosa Universidad de Dupont. Pronto abandona el candor pueblerino para comprobar que el sexo, las drogas y el alcohol desempeñan un papel mucho más destacado que el saber y los libros de texto en la universidad americana de los “elegidos”. Wolfe aprovecha también la trama para exponer con visión crítica los conflictos de raza y clase en la sociedad americana.
 
De los grandes escritores estadounidenses vivos que trazan su linaje desde Melville y Twain, desde London y Dos Pasos, desde Hemingway y Faulkner, y hasta Truman Capote y Hunter S. Thompson, ¿quién se mantiene aún de pie en el ring, luchando ambiciosamente por la caza del Gran Premio –más elusivo que la Ballena Blanca que arrastró al abismo a Ahab y su tripulación–: la Gran Novela Americana? Hay sólo una respuesta: Tom Wolfe”. (Andrés Hax)
 
Ahora, Wolfe cambia de escenario en Bloody Miami. Se trata de otra novela coral, Wolfe organiza su novela por grupos de personajes que provienen de entornos sociales muy diferentes entre sí y a los que retrata con enorme riqueza de detalles: un joven policía cubano que convierte en un traidor para su comunidad, la novia que prefiere liarse con otro, un millonario adicto a la pornografía, un joven periodista que busca reconocimiento, un inversor ruso probablemente de la mafia y una galería de personajes con los que Wolfe describe una ciudad dominada por los cubanos. Afirma Wolfe que “Miami es la única ciudad de América, y quizá del mundo, donde una población venida de otro país, de otra cultura, con otra lengua, se ha hecho dueña del territorio en sólo una generación, y lo demuestra en las urnas, y en el posterior ejercicio del poder”.
 
Aunque sus tres novelas anteriores han sido best-sellers no han escaseado las críticas, especialmente entre sus propios compañeros de profesión, como John Updike, Norman Mailer y John Irving quienes afirmaron que los libros de Tom Wolfe son puro entretenimiento, no literatura. El propio Tom Wolfe reconoce el papel secundario de la ficción en su obra literaria: sospecho que mi obra de no-ficción al final es más importante, desde el punto de vista literario, que mis novelas. En un gesto que caracteriza al personaje, Wolfe respondió a las críticas con un ensayo llamado Mis tres chiflados satirizando a sus tres atacantes. Una secuela de dicho ensayo son las manifestaciones en relación con los autores norteamericanos de ficción.
 
La novela americana ha muerto.
 
El problema es que la formación de los años veinte y treinta era esencialmente francesa, y los franceses nunca han valorado el realismo del mismo modo que los escritores americanos. Se admiraba a Rimbaud, a Baudelaire autores díficiles de entender que implicaban un esfuerzo y que, por lo tanto, te situaban en un plano superior si los entendías. Después de la Segunda Guerra Mundial todas esas cosas como el realismo mágico llegaron a la literatura americana. Y ahora tenemos la novela psicológica, con autores mirándose a sí mismos en vez de salir a la calle, donde están las historias de verdad, y hablar con la gente.
Soy fundamentalmente periodista. Incluso como novelista, soy periodista antes que nada. Pienso que todas las novelas deberían ser periodismo para comenzar, si puedes ascender desde la base hasta esta maravillosa y terrorífica altura. No creo que sea posible entender al individuo sin antes comprender a la sociedad. Página 2 (RTVE) (Pulsar en imagen)Página 2 - Wendy Guerra
 
Finalmente, un aviso para navegantes: Sería complicado para mí si comenzase ahora como escritor. Cada vez es más difícil, porque cuesta más hacerse un nombre. ¿Sabría decirme el nombre de los cinco mejores escritores de blogs? Pues ahí está la respuesta. Además, ahora todo el mundo quiere hacer lo mismo: escribir para la televisión y hacer los guiones de «Los Simpson». Y yo, la verdad, no quiero tomar parte de algo en lo que no puedo ser nombrado o identificado. Es vanidad, sí, pero la mayoría de la gente que escribe no lo hace por dinero, sino para hacerse un nombre
 

Fuentes principales:

Millonario legado- Inés Martín rodrigo

Tom Wolfe in California- Michael Anton

New Journalism - Maitrayee Basu

Ensayo - Richard A. Kallan

La novela seria está muerta -Andrés Hax

Reseña - César Coca

 

9 Febrero 2014

WENDY GUERRA

Actriz y escritora -poesía y ficción-, además de cineasta, cuenta con varias novelas en su haber: Todos se van (2006), la más laureada de las tres; Nunca fui Primera Dama (2008), Posar desnuda en La Habana (2011), y Negra (2013). Sus novelas componen un poderoso retrato generacional de los nietos de quienes vivieron la revolución cubana. En relación con sus obras de ficción, ella "cree haberse ganado el derecho a reflotar ese realismo mágico que todos llevamos dentro. Mi país es de realismo mágico".
 
Todos se van es una obra que consiguió posicionar a Wendy en un escalón de prestigio en el ambiente literario. Se trata de una novela publicada en forma del diario íntimo de Nieve Guerra (un alterego de la autora) y se encuentra dividida en dos partes: el diario de la infancia y el de la adolescencia. En esta novela se reflejan los cambios y los problemas, adheridos al crecimiento físico y emocional de una niña. Es un diario tierno y desgarrador, escrito sin pudor y en la más absoluta crudeza, como la mayoría de lo que ha escrito Wendy. 
 
Posar desnuda en la Habana está basada en una historia real que desgrana la búsqueda de identidad y el crecimiento personal de la escritora Anaïs Nin. Se trata de una novela biográfica, un “diario novelado”,donde la autora especula con lo que pudo ocurrir durante aquel año de estancia en Cuba, 1922. En ese periodo, Anaïs Nin, que entonces tenía 19 años, solo escribió nueve cuartillas de su Diario, material que Wendy Guerra también intercala en la novela. A partir de aquel diario escrito por Nin en Cuba, Wendy Guerra proyecta un Diario Apócrifo, intentando llenar los vacíos o ficcionando a partir del silencio de la narración original escrita por la francesa.

Daniel Zanetti afirma que la tesitura alcanzada por Nin en sus diarios, la profundidad, el distanciamiento de lo cursi y una melancolía inmanente y tan propia no son tarea fácil: “Escribo, escribo como si granizara, y es esencia, es arroz de novios lo que me llueve sobre el papel, la tinta falla y se estrella en los granos, mientras me deshago en lágrimas lilas”.

Su última novela, Negra, es la historia de una hermosa modelo negra que rompe convencionalismos. Es una historia donde la religión, la magia y el sexo son protagonistas. Un libro que utiliza "el lenguaje musical de lo afrocubano" para hablar sobre el racismo y la negritud.
 
Lo importante es hablar de las cosas. Hay libros muy bien escritos que no hablan de nada. Yo quiero que haya contenido.
 

Página 2 (RTVE) (Pulsar en imagen)Página 2 - Wendy Guerra

postimg Foto de Daniel Mordzinski
 
Si bien es cierto que en nuestro país Wendy Guerra es más conocida como escritora de novelas, a lo largo de su trayectoria literaria tiene en su haber la publicación de, por lo menos, tres volúmenes poéticos: Platea oscura, Cabeza rapada y Ropa interior.

De Cabeza rapada se decía que contenía versos frívolos; que era un cuaderno coqueto, empeñado en seducir todo el tiempo. La profesora había hecho un descubrimiento, pero le holgaba. "Versos frívolos, en efecto, que captan la otra dimensión de lo histórico: la heroicidad gélida. Palabras que certifican lo esencial humano; revelaciones que se dan en la sala de la casa, no en el cuartel; en el labio, no en el puño; en el horno, no en la trinchera".

Ropa interior es su último poemario, publicado en 2008. Los 43 poemas que contiene el poemario reflejan su anhelo de crear un mundo poético total. La poesía de Wendy Guerra de resonancia erótica trastorna y juega con el género poético.Adquiere una dimensión polifónica característica de la novela. Sin ser una poesía narrativa como los Petits poèmes en prose de Baudelaire que buscaba "una prosa poética musical sin ritmo y sin rima, bastante suelto y bastante dolido para adaptarse a los movimientos líricos del alma, a las ondulaciones de los sueños, a los sobresaltos de la conciencia", a través de las numerosas transgresiones a las formas tradicionales de la poesía, el poemario Ropa Interior se inserta en el cuestionamiento contemporáneo sobre la noción de género literario.

Ropa interior abreva en lecturas de Anaïs Nin, francesa pero hija de cubanos y muy signada también por la isla. De una manera explícita –el epígrafe recupera la anécdota de sus cartas donde Anaïs cuenta que un editor le dijo: “Madame, llévese toda su ropa interior, no nos interesa su libro”– y de una forma implícita con “Lo peor del incesto”, poema que cierra el libro y hace acordar mucho a la autora obsesionada por su padre. Entre los poemas de este libro:
 
DESDE POMPEYA

Te hice el amor de espaldas boca abajo
metida en la fuente del volcán dorado en el escorzo
Me abrí la blusa y te ofrecí los higos con mi boca
mis piernas en tu cuello y mi sexo grabado sobre el texto
cenizas en el pelo sustancias derramadas sobre el fuego
la isla arde y quedo presa
Menos mal que te hice el amor de espaldas boca abajo
y que dormí en tu fuerte de volcán dorado y que los
higos
te los di en la boca
porque de Pompeya nunca fue fácil escapar.



Exceso de equipaje
Si me dejaran llevar todo lo que extraño
Si me dejaran cargar la isla y el milagro
No tendría a dónde regresar.
No volvería a mí
Ni a tus recuerdos.
 
Además de los temas que propone en la ficción y su tratamiento literario, la atracción que ejerce Wendy Guerra es su incardinación en su país. Es paradójico que sus libros no sean editados en Cuba; la visión cosmopolita, moderna y abierta que proyecta en su imagen pública internacional no se compadece con sus declaraciones, a veces contradictorias, sobre las vivencias de un escritor en un país sometido a control estatal. La lectura de declaraciones "dentro y fuera" permite atisbar diferencias no sólo semánticas sobre Cuba y los cubanos, sino que provoca continuos desmentidos a declaraciones que son "malinterpretadas". Léase, en cualquier caso, la posición de cubanos exiliados sobre la escritora y sus mensajes.

 

Fuentes principales:

Wendy Guerra habla de su novela sobre Anaïs Nin

El juego de los géneros en Wendy Guerra - Lucie Dudreil

Video - Presentación de Negra

Wendy Guerra - Emilio Ichikawa

Reseña de Posar desnuda en la cama - El Estandarte

Wendy Guerra:Posar desnuda en La Habana - Gabriel Zanetti

Guerra al silencio - L. Santiago Méndez

Los pasos hacia atrás - Walfrido Dorta

 

Copyright ©2017 edalya.com
f t g m