01 Febrero 2014

ALEXANDER MAKSIK

El escritor estadounidense triunfó con su primera novela You deserve nothing, traducida al español como "No te mereces nada". El año pasado publicó su segunda obra A marker to measure drift, publicada con el título "Para medir la marea". En ambas destaca por el detallismo sensorial de su lenguaje, casi poético, y por las técnicas narrativas empleadas.
 
En la primera novela, imita la técnica narrativa de la novela "Mientras agonizo" de Faulkner, con tres narradores. Es una de mis preferidas y desde el principio tuve claro que quería usar su misma técnica. No es cosecha mía pero quería hacerlo. Además, me parecía adecuado retratar un mismo hecho desde diferentes puntos de vista, porque al final eso es lo que importa, los matices de cada uno. Lo que para uno es natural, otro lo ve como imperdonable.
quería desorientar al lector para que tuviera una experiencia similar a la que viven los inmigrantes cuando no tienen interés en el transcurso del tiempo. Quería que el lector experimentara una sensación lo más cercana posible.
 
Es mucho más fácil escribir bellas frases que escribir historias hermosas.
 
No estoy interesado en la lírica por el bien de lirismo, en la belleza por la belleza en sí misma. Sin duda me encanta el lenguaje y presto mucha atención al ritmo de las frases. Creo que la prosa debe ser siempre musical, pero eso no quiere decir que necesariamente debe ser lírica. Trato de recordar que el lenguaje es una herramienta para contar historias, que debería reflejar, y trabajar al servicio de la narrativa. Tengo siempre cuidado con la variación elegante. Es una manera de llamar la atención sobre mí, pero yo no escribo para mí mismo. Escribo para ser leído. Mi responsabilidad es la de contar una historia y cuando la historia y los personajes pasan a ser más secundarios que el lenguaje, entonces he fallado. El arte debe despertar siempre una reacción. En mi caso suele ser prácticamente física: siento frío, sudor, amor, dolor. Para mí, lo peor sería que un lector me dijera que no ha sentido nada al leer mi libro.
Hasta cuando puedo recordar, me ha interesado siempre la vida de otras personas y sus aventuras. Mis padres me contaban historias y leían para mí desde una edad muy temprana. Me encantaba imaginarme a mí mismo como esos personajes. Nunca hubo una separación entre ellos y yo. Por eso me emocionaba la ficción desde el principio, me permitía habitar la vida de otra persona. Yo eraa Nancy Drew, Scouts Finch, Lancelot y Huck Finn. Por eso, cuando era niño quería ser escritor. Es la misma razón por la que encantaba leer, como una manera de ocupar las vidas de las personas que encontraba interesantes, la gente que admiraba, que me asustaba, que me confundía. postimg
 
Cuando escribes tu novela cierras las ventanas y las puertas de tu casa, es decir, te aíslas en tu mundo. Sin embargo, todo cambia cuando publicas el libro. Tienes una responsabilidad muy diferente y da cierto vértigo, porque ya no tienes el control: la gente puede opinar lo que quiera de él. Yo escribo con unas ideas muy claras y luego descubro que cada lector tiene una interpretación. De todas formas, intento no responder a los comentarios que surgen, porque yo creo que todas las posibles respuestas ya están en las páginas de la novela.

 

Fuentes principales:

Entrevista - Jeniffer Croft

Six questions - Camille Bromley

Entrevista - Patricia Tena

Une solitude clandestine - Francois Lestavel