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Editorial DALYA    

La ruptura del huevo de la luz

Hablar de Dolors Alberola es hacerlo de una poeta muy prolífica, cuarenta libros, varios premios importantes, todo en ella es un continuo desvelamiento del verso, una llamarada que nos ilumina.

Y llega un título muy peculiar en su obra: La ruptura del huevo de la luz o Sílabas para interceptar la expansión del uranio, editado en la prestigiosa editorial Dalya. La peculiaridad del libro es su lenguaje, el verso transmutado en prosa, pero sin que deje de iluminarnos el aliento lírico. En el segundo fractal, titulado “Apoyarse en la locura y dar rienda suelta a la palabra”, nos hallamos ante esa visión que va más allá de lo real, una forma de entender el mundo que se hace juego, el idioma se convierte en palabras que van hilando un pensamiento profundo, un desvelo del lenguaje, una luz que nos ciega:

Detener el silencio para alcanzar la ropa.
Sentir que frugalmente se ha extinguido la noche.
Salir hacia la vida como un martes corriente
o amerizar tranquilo en cualquier autobús

Y buscar la combinación de palabras, en la repetición del lenguaje, pero para conformar un cosmos, una caligrafía emocional que se parezca al desorden de la vida, al caos de la realidad. En este malabarismo verbal que rompe la lírica de otros libros suyos, nos encontramos con un verso que dice: Hace miedo en las calles de la vida.

Y es ese universo que nos desvela, ese dolor que nos ahoga, esas tinieblas donde vemos a duras penas la luz la que va trazando el mundo onírico de Alberola. La poeta valenciana en el cuarto fractal, titulado “Observar la huella digital de Dios”:

El sol cae en la tarde como una ausencia más. Como una elipsis de la Naturaleza. Marchitos en la duda nos quedan las raíces. Así, árboles fálicos, tapamos nuestra carne con las hojas: escribiendo en la piel todos los versos.

Y es esa conjunción de la Naturaleza con el poder sexual, con esos árboles fálicos que nos imaginamos el mundo como un placer constante, el universo como un delirio de la imaginación.

Y el libro es una cartografía del lenguaje, un mapa de la imaginación, un delirio de la palabra, que nos invade y al leerlo, vamos hilando el pensamiento de la poeta con nuestro lenguaje fragmentario. Sin duda alguna, Dolors Alberola crea una escritura automática, donde todo converge en un sentido: el propio caos del mundo.

Abandona la poesía convencional y nos regala un libro que en cada poema se hace destellos, alumbra y nos hace leerlo de nuevo, para buscar su sentido.

Y me gusta cuando dice: Un cuerpo es casi agua y es malecón y es ola, porque somos agua que se envuelve en el mundo, somos deseos que buscan pieles y labios, como si Oliveira buscara a la Maga en la noche, para trazar el amor verdadero, pasión que es fusión absoluta de seres desnudos y olvidados.

La poesía es lenguaje que nos habla en susurros y descubre un mundo, en este libro la poesía es un caleidoscopio y podemos mirarla de muchas maneras. Dolors Alberola rompe el lenguaje para construirlo de nuevo, con el afán de crear un nuevo universo de palabras. Todo un hallazgo este libro de una poeta consagrada y llena de luz.

 Info sobre el autor de la reseña: Pedro Garcia Cueto

Info sobre Dolors Alberola

Info sobre el libro La ruptura del huevo de la luz